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En Arlés entendemos que un gran aceite no comienza en el laboratorio ni en el envase.
Comienza mucho antes: en la tierra, en el cuidado de cada árbol y en la precisión con la que acompañamos todo el proceso.
Por eso hemos construido una operación agroindustrial donde cultivo, tecnología y extracción trabajan en una misma dirección: conservar intacta la riqueza del cacay desde su origen hasta el aceite final.
La calidad del aceite de cacay nace en el campo.
En Arlés, el cultivo no se entiende como una etapa aislada, sino como la base de toda la operación. Cada árbol inicia su historia desde el vivero, donde recibe los cuidados necesarios antes de ser llevado a tierra, dentro de un modelo agrícola que prioriza seguimiento, planificación y consistencia.
En Arlés, la tecnología nos permite cuidar cada árbol con un nivel de precisión excepcional.
Hemos desarrollado un sistema de inteligencia de plantación que hace posible el seguimiento individual desde la semilla hasta el aceite. A través de agricultura de precisión, monitoreamos cada árbol de forma continua, entendiendo su ubicación, historial, labores realizadas, rendimiento y productividad.
Cada árbol cuenta con una identificación única, lo que nos permite reconocer sus necesidades específicas e intervenir de manera individualizada, natural e inmediata cuando es necesario.
Este sistema de trazabilidad nos da algo invaluable: la posibilidad de conocer la historia de cada árbol a lo largo de todo su ciclo, desde su origen hasta el aceite que produce.
Además, procesamos toda la información capturada en plantación mediante herramientas de análisis de datos, transformándola en indicadores clave, gráficas de comportamiento y conocimiento útil para tomar decisiones más precisas, oportunas y estratégicas.
Esta capa tecnológica nos permite tomar decisiones con mayor exactitud y actuar a tiempo. No se trata solo de digitalizar el campo, sino de convertir la información en una herramienta para cuidar mejor el cultivo y sostener una operación más confiable.
Cada árbol forma parte de un sistema de monitoreo más preciso.
Suelo, manejo agronómico, riesgos y necesidades del cultivo.
Más control para proteger la calidad desde el origen.
En Arlés, la extracción del aceite de cacay es un proceso diseñado para preservar al máximo la calidad natural de cada almendra.
Todo comienza con el beneficio de la fruta, una etapa en la que se realiza el descascarado mecánico y un secado controlado en menos de 48 horas. Luego se extrae la almendra, se reduce su humedad y se almacena al vacío, en condiciones de oscuridad y temperatura controlada, para proteger la estabilidad y el valor del aceite.
Una vez la materia prima está en condiciones óptimas, se inicia la extracción industrial. El aceite se obtiene a partir de las almendras mediante prensas de tornillo a baja temperatura, un método que ayuda a conservar intactas sus cadenas de ácidos grasos y sus propiedades más valiosas.
Finalmente, el aceite pasa por un proceso mecánico de decantación y filtrado, hasta obtener un aceite virgen de cacay con la pureza, estabilidad y características ideales.
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